30 de diciembre de 2010

Esto es más que sólo Indonesia...

Han pasado un año y 5 meses, y cada día que pasa he aprendido algo, sin importar lo pequeño que sea, es algo que me ha enriquecido. Esta entrada no será sobre lo que esta cultura ha dejado en mí, sino sobre los NO indonesios que compartieron conmigo.


Cuando llegué a Yakarta el 17 de agosto de 2009, me tocó quedarme en una habitación con tres japonesas que no hablaban inglés, así que nuestra comunicación fue por señas. De estas tres chicas, Erina fue la que compartió casa conmigo por 1 año, se volvió mi mejor amiga. De ella aprendí (y sé que se van a reír de mí) que Yokosuna no era un hombre, sino una categoría del sumo. Que el sushi es una comida muy costosa. Y que los japoneses muy pocas veces abrazan. Los tres primeros meses pasé la mayor parte de mi tiempo con ella, fuimos a exposiciones, traté de aprender danza balinesa con ella, luego volvió a Japón a pasar navidad y año nuevo con su familia. En esa temporada estuve con mi amigo indonesio Pierre, quien vino desde Yakarta a pasar las fiestas conmigo (nunca dejaré de agradecérselo).




Durante mi estadía en la universidad, compartía con Barbora, una checa que sabía muchísimo de fotografía y con la que aprendí un poco de iluminación. También hablábamos mucho de Indonesia, era la segunda vez que ella visitaba el país, y conocía mucho de la cultura. Algunas veces frecuentábamos un sitio de comida cerca de ISI y allí nos encontrábamos con Kees (Australia), Lisa (EE.UU) y Sebastián (Argentina). Sebas, mi consuelo cuando necesitaba hablar en español.


En enero, comencé a pasar más tiempo con Sebas, quien conocía muchísimo de Venezuela, amaba su música y soñaba con tocar cuatro. Así comenzó la amistad más bonita que he tenido en Indonesia. Con él aprendí que el mate NO se revuelve, que existen unos árboles en Buenos Aires llamados Jacarandas (creo), y que si crees con mucha fuerza que tallaste un burrito, no importará que tus amigos digan que es una vaca. Sebas se fue con la ilusión de volver a Indonesia, porque él es músico y estudió etnomusicología mientras estuvo aquí. Logró tocar dentro de la orquesta de gamelan del palacio del Sultán, y sus profesores de la universidad le tienen mucho cariño.






En casa de Sebas vivían Kees y Janos (húngaro). Kees es un australiano despistado, muy buen amigo, que siempre me daba regalos inesperados. En mi cumpleaños me regaló un cd con música del año de mi nacimiento, al volver de Australia por unos días me trajo unas cartas de tarot porque pensó que yo podría leerlas (jajaja). De él aprendí a jugar cartas, a conocer más música de los '80, y practicar inglés. Janos es uno de los mejores músicos que he conocido, toca flauta, saxofón, guitarra, armónica y muchos más que no sé. Fue darmasiswa hace 3 años y volvió a pasar un año en el 2009. mientras estuvo aquí aprendió a trabajar el cuero e hizo carteras y monederos. De regalo me dejó una linda ocarina típica de Hungría.




En esa misma época comencé a andar con el team USA. Un grupo de chicos estadounidenses que no se separaban nunca. De todos ellos, mi amiga más cercana era ¨Tall Can¨(no recuerdo su nombre verdadero). Ella es de Ohio, siempre ha vivido en el bosque, está llena de tatuajes, y a pesar de mostrar una imagen de chica dura es la persona más dulce que he conocido. Al igual que nosotros pasamos un mes en Bali, ella fue a Kalimantan y vivió en una aldea entre la selva donde aprendió a tejer cestas. Volvió con muchas cestitas hechas por ella que nos regaló a todos. Luego de dos semanas de su regreso, se tatuó una cesta en el brazo. De ella aprendí a hacer tostadas francesas y manzanas con azúcar y canela, aprendimos juntas a hacer papagayos con Sebas, y me enseñó el proceso de hacer café.




Al terminar nuestro año de beca, muchos de ellos regresaron, y otros como yo nos quedamos un poco más. Pero así como nosotros llegamos hacía un año, llegó una nueva generación de darmasiswas (así nos llamamos los estudiantes extranjeros). Entre ellos, Angela y Alejandro, ella española y él chileno, casados, que viven en Valencia. Fueron nuestros compañeros en Jogja, y en Bali nos convertimos en muy buenos amigos. Ella es pianista clásica y baila flamenco. Él es actor de teatro. Ambos estudian danza en ISI. Cuidan a tres gatitos que encontraron abandonados frente a su casa. Con ellos solemos ir a comer, tomamos té y vemos películas. Dicen que cuando uno anda en pareja comienza a pasársela con parejas. De ellos aprendí un poco de danza, flamenco y a reírme un montón (bueno, a hacerlo más). Creo que entre las cosas que conté de Bali, no comenté que con ellos compartimos un cuarto de 3x4 mts durante un mes y fuimos felices. Aprendieron a andar en moto con nosotros y soportaron que yo todas las mañanas le contara mis sueños a Luisfer (jajajaja). Son grandes personas que siempre tendrán un cuarto disponible en nuestra casa, asi sea el nuestro.


Esta entrada fue más personal que otra cosa, pero quería hacerla por todas estas personas que conocí y que siempre estarán conmigo. Quería que ustedes los conocieran, porque Indonesia no fue sólo Indonesia, fue una mezcla divertida, rara, y bonita de muchos países.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...