28 de enero de 2013

Singapur: Nuestro primer viaje juntos.









Hace un buen tiempo, estando en indonesia, a Luisfer y a mi nos tocó cambiar nuestras visas (yo tenía de estudiante y el de turista, y teníamos que pasar a la famosa visa social budaya, que te permite quedarte en Indonesia haciendo labores culturales y aprendiendo). Total que para hacer este cambio teníamos que salir del país e ir a la embajada de Indonesia. Revisando precios de pasajes encontramos que los más económicos eran para Singapur, que nos costaron alrededor de $120 por persona ida y vuelta. Así que nos decidimos por ese destino sin investigar más nada y sin saber qué nos esperaba.

Singapur es un país muy pequeño y muy costoso, tomando en cuenta que veníamos de indonesia donde todo es muy económico. Además de ser un país muy moderno, conserva con bastante ahínco la mezcla cultural de sus habitantes, donde encontramos chinos, árabes, indios, malayos, más aquellas personas que vienen de todas partes del mundo a trabajar, vacacionar, estudiar, etcétera.

El idioma por supuesto no es la excepción en cuánto a mezclas, por lo general el inglés es el idioma que todos hablan, pero se comunican muy bien en malayo, además de todo el revolltijo de lenguas de todas las nacionalidades.

Desde el momento que salimos del aeropuerto y entramos al metro, no hicimos más que poner caras bobas de ¡Wow! porque todo es impresionante, así que quise contarles un poco de nuestro viaje, pero contar detalle por detalle nuestros días allá es un ejercicio de memoria súper difícil por lo que decidí contar los "highlights" de nuestra improvisada aventura :

-Las comidas: Probamos muchas cosas durante esos días, y las que más nos gustaron fueron la india donde pedimos un arroz con frutas y dos tipos de pollo (uno que resultó muy picante para Luisfer) todo era servido en hojas de plátanos. La otra fue un desayuno en un café donde nos sirvieron una mermelada llamada Kaya, yo probé las tostadas con la mermelada y Luisfer con “pork floss” que es una especie de carne esmenuzada seca de cochino. DIVINO.

- Nos costó mucho encontrar un hotel económico, caminamos por varias horas hasta que por fin dimos con uno especial para mochileros que tenía algunas habitaciones privadas. Se llamaba ABC Hostel y pagamos aproximadamente $60 por noche que nos incluía un desayuno continental que uno mismo se preparaba en una cocina mínima.


- El transporte es excelente. Nos desplazamos a todas partes en metro y autobús, además de la ventaja de ser un sistema bastante sencillo de usar (¡ah! Yo también tenía mi GPS marca Luifer ; ) ). Todas las estaciones tenían obras de arte y estaban muy limpias, y por si fuera poco, los avisos estaban en cuatro idiomas. También los taxis son bastante económicos.

- En Singapur pareciera haber una competencia por crear las estructuras más grandes del mundo es por ello que tienen la fuente más grande del mundo y la rueda más grande del mundo. La fuente es un escenario de agua, luces y música. Nosotros nos quedamos esperando el show en el horario equivocado, nos habían dicho que había un show cada media hora, pero se saltaron el hecho de que empezaban en la noche, así que estuvimos sentados frente a la fuente como una hora hasta que vimos el aviso y decidimos volver en la noche. Una vez empezado el show, hay un “DJ” al que le puedes pedir canciones e incluir un mensaje. De eso se aprovechó Luisfer para dedicarme la canción que está en el video de más abajo. La rueda es una atracción un poco costosa pero que vale la pena. Tardas cerca de media hora en dar la vuelta y cuando estás arriba tienes una vista increíble de la ciudad. Nosotros fuimos de noche así que veíamos todos los edificios encendidos, pero me imagino que de día la vista es igual de espectacular. Algo interesante de esta rueda es que también funciona como restaurante, por lo que algunos de los vagones están acondicionados con mesas y puedes reservar el vagón entero si es una ocasión especial. Otro dato interesante es que está al lado de la pista de Fórmula 1, que puedes recorrer, aunque en esa fecha estaba cerrada por los preparativos de las olimpiadas juveniles.

- También visitamos Chinatown donde comimos muy rico y nos entretuvimos un montón viendo todas las tonterías que venden en el mercado, obviamente nos compramos unos palitos chinos de recuerdo. En una esquina había una tarima con un ventrílocuo chino que usaba como títeres a gente del público poniéndoles una máscara que él controlaba.

- Nuestra visita a la isla Sentosa fue algo aburrida porque no había mucho que hacer fuera de Universal Studios. Nosotros fuimos a la playa que es totalmente artificial y no tenía mucho atractivo, además está plagada de aguamalas. Lo único interesante fue el recorrido hasta la isla que se hace en una extensión elevada del metro que pasa cerca del puerto y te da una buena panorámica de esa zona.

- Una cosa que nos dio mucha risa es que llaman a Singapur “a fine city”, pero en vez de ser fine en inglés por buena es por multas. Tienen reglas para todo y por todo te pueden poner un ticket. Entre las cosas más graciosas por las que puedes ser multado figuran: masticar chicle, fumar en la acera, darle comida a los pájaros, escupir y recoger flores.

Hacer esta entrada tanto tiempo después de hacer el viaje hizo que recordáramos lo mucho que nos gustó este sitio, sobretodo porque fue nuestro primer viaje juntos, les dejo algunas fotos del viaje y el video que hizo Luisfer. Disfruten. 


El abrazo de siempre. : ) 

Lu. 

Aquí video: Video 

Y aquí más fotos: Bitácora de la Ibu Fan Page





3 comentarios:

  1. Hay que escribir las cosas antes de que se olviden!
    En cuanto al chicle, cuando nosotros estuvimos, además de la multa te daba un par de cañazos (si, con a, con una caña). Supongo que por la cantidad de extranjeros tuvieron que limitar el castigo físico.
    Que rico recordar.

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  2. Excelente recuento aunque haya pasado tiempo de los hechos. Lo que se quedó en el tintero lo puedes mostrar en otra entrada.

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  3. (¡ah! Yo también tenía mi GPS marca Luifer ; ) ) jajaja, creo que es una cosa de genética, en Bogotá y Quito siempre me ha pasado lo mismo con Andreyna, ella ni recuerda como llegar hasta el hotel, pero ya en Dublín le tocara a la fuerza aprender a ubicarse.

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